domingo, 6 de septiembre de 2015

Comenzando contigo

Es típico para todos reaccionar en los momentos en que atravesamos una situación sea cual sea la sensación que nos provoque. Las personas necesitan ver una respuesta en los demás y en sí mismas. Esta respuesta puede ser por medio de palabras habladas, escritas, gestos, un detalle, en fin pueden haber miles de formas. Regularmente cuando no hay respuesta de cualquier tipo lo asociamos con la idea de falta de atención o entender que se esta restando importancia a lo que se siente. En ocasiones confirmamos si la persona nos esta escuechando cuando le estamos expresando algo, por que no reacciona. Otra de las cosas que esperamos es que la respuesta este acorde con el evento. Digamos que si es una situación agradable, la persona debe sentirse satisfecha o reír, por otro lado si el evento es incómodo podemos observar indignación, angustia o tristeza. Si observamos lo contrario confirmaremos nuevamente, ¿ Estas seguro de que me escuchaste, todo lo que dije?

Te invito a que te detengas por un momento y pienses en un evento difícil de manejar, o quizás un momento de extrema alegría. ¿Has estado alguna vez con alguien que lo que dice y como se comporta no es congruente? ¿Alguien te ha dicho alguna vez, "si te escucho" o "si te entendí" pero la forma en que se está comportando es diferente a lo que esperabas? Un ejemplo donde podemos ver este asunto de forma concreta es cuando una mujer se entera de que se convertirá en mamá, notas que comienza a llorar, de repente te expresa "No sé que voy a hacer" dentro de todo le preguntas si está contenta. La mujer te responde con seguridad "si, me siento feliz" regularmente pasarás a decirle ¿entonces por qué lloras? Podemos asociar llorar con tristeza. Más aún si te expresa no saber que va a hacer su pareja cuando se entere.

En ocasiones solemos pensar que las crisis son siempre el resultado de una noticia devastadora. Es posible, pero no siempre será así. Otro ejemplo donde podemos ver los dos polos opuestos en el sentido en que percibimos los procesos, es el divorcio. Aunque estoy de acuerdo en que es un proceso donde todas las personas requieren apoyo, la realidad es que para algunas puede ser el desenlace de una vida donde transcurrió en maltrato y abuso por lo tanto el sentido de alivio puede ser mayor. Nótese que expreso "alivio" de modo que no es mi propósito establecer una valoración del proceso en cuanto a si fue una noticia que causó dolor o respecto a cómo y quien tomó la decisión. Sin embargo para otras personas podría responder el divorcio a una larga vida juntos que de repente por
circunstancias externas o internas en el manejo de la relación se decide no continuar. Este tipo de experiencia puede provocar que una de las partes no le encuentre sentido a lo que está ocurriendo depende del evento que desató la ruptura. En el ejercicio de pedir alguna explicación no la reciba y enfrentarse a una vida sin su pareja le cause inestabilidad.

Existen varios elementos que determinarán el estado emocional de la persona durante y después del evento. Algunos de ellos los veremos en las siguientes publicaciones. Lo que por el momento me ocupa interés es poner al descubierto que lo primero que se debe atender y con lo que se debe comenzar es con la persona afectada. El estado de desorganización presente no le permitirá resolver y mucho menos reaccionar. Algunos autores que se han dedicado al estudio de las crisis enfatizan en que los mecanismos que tenía ese ser humano para desenvolverse le fallan, lo que conocían, las alternativas que conocían ya no les resulta.

Esa es la razón primordial por lo que es tan importante que se realice una intervención sencible, empática, profesional y enfocada en lograr la estabilidad del ser humano que se encuentra en un episodio de crisis. Luego, más adelante podremos enfrentar o establecer alternativas que presenten la posibilidad de resolver la situación. Para la personas un segundo en crisis puede ser una hora, siente que es un estado eterno, parece que no acabará y que no hay solución inmediata. En múltiples ocasiones podría pensar que es el peor momento que ha vivido.

La recuperación de la crisis dependerá en muchas ocasiones de esa primer atención recibida, sobre todo cómo se sintió durante la reacción inmediata de las personas que la rodean. Responsablemente diré que no siempre habrá un profesional especializado, dependiendo del lugar, la hora o el momento. Posiblemente no sea un profesional el que esté leyendo este artículo y deseo que entendamos que las crisis pueden ocurrir en cualquier momento y así mismo todo ciudadano debe tener una idea de qué hacer de forma inmediata además de contactar algún servicio o agencia disponible.

Estoy de acuerdo en la intervención profesional, pero en lo que logramos conseguirla digamos "Comienza conmigo". Miremos a cada persona como única y de igual manera su proceso, establecer una valoración a lo que le ocurre no es correcto. Brindemos un a respuesta de ayuda, apoyo y seguridad. Aunque no entendamos lo que siente validemos sus emociones y sentimientos, minimizar lo que le ocurre puede aumentar el riesgo. Una vez podamos establecer el contacto lo más inmediato con un profesional no dudemos en hacerlo.


Un abrazo!


Referencias consideradas

http://www.apa.org/centrodeapoyo/tipos.aspx
Adaptado de The Stress Solution de Lyle H. Miller, PhD, y Alma Dell Smith, PhD

Molina, G. M. (2001). CRISIS ¿Cómo se interviene?. (2da ed.). Rio Piedras, P.R.: Editorial
Edil.