domingo, 25 de octubre de 2015

Preocupante el aumento en el consumo de alcohol

La salud mental se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.

La organización mundial de la salud lo define de la siguiente manera:

«La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».


En un artículo publicado por el Periódico el Metro en el 2013, Noel Quintero, psicólogo clínico y asesor de (ASSMCA), expresó que en Puerto Rico los datos muestran un constante aumento entre personas que abusan del alcohol y que incluso llegan a tener dependencia de ella.Específicamente, según datos ofrecidos por Quintero, un estudio con una muestra de 350 mil puertorriqueños de entre 15 y 64 años reveló que 1 de cada 8 personas (12 %) padece de abuso de alcohol. De este grueso de encuestados, el 5 % o 140 mil personas indicaron que tienen dependencia de las bebidas alcohólicas.

El detalle con estos datos, sostuvo el psicólogo, es que a la par con este aumento, las cifras de ciertas condiciones mentales —como la bipolaridad, la depresión y la ansiedad— incrementan dramáticamente.

“El alcohol es utilizado por las personas para enfrentar ciertos estresores. Claro, aunque hay predisposiciones genéticas, familiares y ambientales, esta sustancia ataca el cerebro teniendo repercusiones serias en la salud mental”, abundó Quintero.

Añadió que, si bien las estadísticas no han sido actualizadas desde 2008, las tendencias apuntan a que son los hombres (68 %) de entre 18 y 34 años los que tienen mayor tendencia al consumo desmedido del alcohol.

Sin embargo, el tema se complica, pues, además de ser una cuestión de salud pública, es también un problema que desemboca en dificultades con la justicia.

“El problema de dependencia de alcohol es serio en nuestra sociedad, pues se vincula a múltiples factores de riesgo, como la criminalidad, violencia, que también potencia los problemas mentales”, concluyó.

Es importante que cada ser humano pueda recibir ayuda en los procesos que se encuentre atravesando con el fin de que encuentre maneras saludabes y efectivas para manejar sus emociones. A raíz del uso de alcohol muchas familias se ven afectadas ya que es una situación que tiene repercusiones en la dinámica que se lleva a cabo y las relaciones entre perosnas más cercanas.

La OMS prefiere descartar el uso del término alcoholismo y aboga por utilizar el de “síndrome de dependencia al alcohol” (aunque a efectos prácticos viene a ser lo mismo). El manual de referencia de la OMS (La CIE-10) define las características para diagnosticar este problema como por ejemplo:
  1. Hay evidencias de que la persona presenta tolerancia (se requieren mayores dosis de alcohol para conseguir los mismos efectos).
  2. Al reducir o eliminar el consumo aparece el síndrome de abstinencia, lo cual impulsa a la persona a consumir de nuevo.
  3. La persona sigue consumiendo a pesar de que es consciente de las evidentes consecuencias perjudiciales.
  4. Fracaso en controlar el consumo, que va en aumento.
  5. Deseo intenso y compulsivo de consumir alcohol (“craving“).
Una recomendación personal ante esta situación es que los profesionales seamos un poco más directivos, cautelosos y meticulosos al momento de explorar y escuchar frases de personas que justifican su consumo como "el uso es ocasional", "yo bebo socialmente", entre otros. Detrás de eso puede estar ocurriendo alguna situación que provoque un aumento en el consumo a medida que se agrava y complica la misma. 

Un abrazo!

Referencias:

Organización Mundial de la Salud, Alcoholicos anónimos, Periódico Metro, Medciencia

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